jueves, 8 de enero de 2015

Un Paraíso voluptuoso de erotismo y pasión en “Lluvia de Sombras” – Bea Cármina-




¿Qué nos revelan las criptas de una mujer que dedica  su vida a buscar el placer místico que Su Dios promete, que santa Teresa plasma en poemas, que San Juan de la Cruz en amor declara?
¿Qué encuentra Magdalena en la visita a María, su hermana?
¿La exoneración a través del reconocimiento de una recóndita culpa?
 ¿La promesa de salvación al dedicar su vida  a la obediencia, a la humillación, al rezo, a la contemplación?
¿Qué encuentra Magdalena en la visita a María, su hermana?
¿El camino de la virtud que le dará el impulso “para volar por los aires, para desplazarse a velocidades siderales, para  recorrer vastedades infinitas durante tiempos impensables”?
¿Es así como se liberará de las cadenas que la retienen enclaustrada? 
¿Qué encuentra Magdalena en la visita a María, su hermana?
¿Un paraíso voluptuoso de sangre y muerte, de erotismo y pasión, que le revelarán su verdadero ser?
Ésa existencia que permanecía agazapado, acechante, dispuesta a saltar sobre la presa pecadora para transmutarse en la entrega.
¿Renacimiento?
¿Encarnación?
¿Disolución de esa imagen falsa plasmada en máscara santa?
¿Revelación de sus entresijos sensuales?
 ¿Exhumación de esa vorágine pasional que la mantenía sepultada en vida?
¿De ese perverso placer que palpitaba en la hondura?  

La comunión con la hostia antes teñida de negrura, ahora lavada  por el vino consagrado por esa renovada Magdalena investida en sacerdotisa, ¿la elevará a los altares del cielo o le abrirá las puertas del averno?


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